miércoles, 17 de abril de 2024

Nota de lectura - La pensión

La historia que cuenta el narrador comienza con una descripción de la vida de la señora Mooney, aparente protagonista del cuento, al ser el personaje que prevalece en los hechos que se describen, llevando a una analepsis externa de descripción del pasado, y luego a lo que sería el tiempo base, donde sucede el hecho principal que atraviesa tanto a ella y a su hija, con respecto a un muchacho con el que ella está relacionada amorosamente en la pensión que administra, y como administradora, y como la llaman, “la patrona”, debe tomar una decisión con lo que debe suceder entre su hija y el chico. Todo ocurre en base a la elipsis, ya que nunca se menciona que es lo que verdaderamente sucede entre Polly y Bob, sin embargo es objeto de conjeturas, y lo mismo sucede con lo que la señora Mooney tiene que comunicarle a Bob al final del cuento, donde se intuye que le dirá que es lo que sucederá con él y su hija. El narrador es en tercera persona, omnisciente, que sabe muy bien lo que los personajes internamente piensan, es decir, narra desde un saber que va más allá de lo que sucede superficialmente. Primero, habla más desde la perspectiva de la señora Mooney, pero luego, abstrayéndose un poco termina describiendo los sentimientos y sensaciones de Bob, pasando muy brevemente por Polly. Algo que me llamó la atención es que el diálogo aparece solo en las últimas líneas del cuento, estando ausente en todo su desarrollo. Al final, se puede intuir, por la mencionada utilización de la elipsis, que lo que Bob le quiere decir a Polly luego de haber hablado con su madre, es que se van a casar, claramente por decisión de la señora Mooney.
Con respecto al nombre “Epifanías” que le otorga el autor a este relato y algunos otros, no logro comprender a que se le puede atribuir, pero si pienso que puede llegar a ser que en este relato en particular todo el cuento parece ir en una dirección, construyendo cada vez más la historia hacia una desemboque que resultaría ser la revelación de toda la trama que se construyó, pero que sin embargo, nunca llega, sino que, queda como para que el lector lo asocie internamente, produciendo el mismo dicha epifanía con respecto a lo que leyó.

lunes, 15 de abril de 2024

Brillos

Bertina escuchó unos pasos acercarse a su escondite y se sobresaltó. La luz de las velas alumbraban los rostros de los visitantes nocturnos que con frecuencia semanal se reunían con sus padres a leer libros y rezar de forma extraña. A veces no eran palabras lo que decían, no en su idioma al menos, porque Bertina no las lograba entender aunque apoyara su oreja lo más pegada posible a la puerta. En esa pequeña puerta de roble oscuro, que estaba ubicada debajo de la escalera, pequeño armario que los padres de Bertina utilizaban para guardar mantas y frazadas para el invierno. Pero en el mismísimo invierno, finales de otoño, Bertina tenía la costumbre de encerrarse en ese armario, porque era cuando cabía. Bajaba sigilosamente desde su cuarto. Esperaba al momento justo en el que sus padres iban a recibir a las visitas para que ni un fantasma la viera. Tenía terminante prohibido bajar durante esas reuniones mágicas. Así Bertina les llamaba. Quizá era a causa de los cambios en las voces de la gente mientras se recitaban esas cosas que no entendía, o quizá por el brillo en el aire que no era por las velas azules apoyadas en el piso, tampoco por el fuego de la chimenea. A Bertina no le daba miedo, le daba curiosidad. Por eso los sábados de invierno eran sus días favoritos, ella decía que un día iba a descubrir algo asombroso, lo presentía. Pero ese día nunca llegaba. Generalmente se entretenía la primera media hora, pero luego solo contaba los minutos para que sus padres despidieran a los visitantes y así poder subir a su cuarto a acostarse, a leer esos cuentos de terror que se llevaba de la biblioteca a escondidas, así al menos podría sentir lo que era algo asombroso de verdad. Pero ese sábado fue distinto. No había la cantidad de personas habitual, eran menos. Sus padres y dos hombres más. Lo que más extraño le resultó fue no conocer en absoluto a esos hombres, no eran los de siempre. Eran distintos, además, parecían de otro país. Pero Bertina no supo cuál, solo sabía que no eran de allí. La reunión empezó, como siempre, recitando algunas cosas leídas de unos libros longevos. Luego, de memoria, repitieron las mismas oraciones cinco veces. Pero lo que surgió no era habitual. Todos se pararon de la posición de indio en la que estaban sentados en el suelo de la sala de estar, y se tomaron de las manos. Siguieron repitiendo la oración, pero esta vez, con un tono de voz más alto, como si quisieran que alguien más los escuchara. Bertina observó atenta la escena desde la hendija que se hacía al costado de la puerta y un cosquilleo le recorrió el cuerpo. No alcanzaba a ver a sus padres, que le daban la espalda, pero aquel hombre que alcanzó a vislumbrar, tenía una cara de enojado que la hizo estremecerse. La sala de estar comenzó a iluminarse, con el brillo habitual que surgía cuando alguna de esas personas hablaba con una voz que no era la suya. Pero esta vez fue distinta, el brillo no desaparecía y se hacía cada vez más intenso. Bertina se cubrió los ojos cuando creyó que iba a encandilarse. La oración ahora se gritaba. Pero algo sucedió: el brillo se apagó de la nada, y con ella, el fuego de las velas y la chimenea. Todos se callaron. Bertina esta vez, sintió miedo, estando a oscuras encerrada en un armario y con la incertidumbre de no saber qué era lo que había pasado. No aguantó más allí dentro, quería correr a los brazos de sus padres aunque supiera que si la veían iba a ser el castigo más largo de su vida. No le importó. Bertina abrió la puerta y escapó de ese cuarto que se tornó asfixiante en cuanto se hizo la oscuridad y el silencio. Corrió por el pequeño pasillo que la acercaba hasta el centro de la sala, pero antes de cruzar el umbral, unos puntos de luz llamaron su atención y la hicieron frenar en seco. Observó la esquina de la habitación, en la que el suelo parecía llenarse de un polvo fosforescente. Y luego, se abrió.

Personaje y carta


Me tocó como personaje del libro de Bernasconi Adolf Hitler. La imagen es un fondo rosa con blanco, lo blanco son alambres de púa y hay unas líneas rosas oscuras como rayando el color. El muñeco está atado al alambre ya que se ven destellos sobre su cuerpo, que tiene cabeza de un bolso cuadrado marca Mauser, marca de armas de Alemania, con un solo ojo dibujado con cruces. Su traje es un mapa, con un cinto de alambre de púa y un broche que dice “Berlín” sobre una banda que cruza su traje. Sus brazos están compuestos de manchas de sangre, y no tiene piernas pero sí zapatos, que son una especie de cuchillos o lapiceras que escriben rojo, como si fuese sangre también. Mi impresión es que se trata de retratar la sangre que carga el personaje y el lugar donde sucedió el genocidio comandado por Hitler, además de los alambres de púa que lo que parece ser es una alusión a los campos de concentración.
Adolf Hitler fue un militar y político de origen austríaco que lideró el nazismo en Alemania, fue nombrado canciller alemán en 1933 y fue uno de los principales protagonistas políticos de la Segunda Guerra Mundial.

Berlín 16 de mayo de 2000
Sr. Schwarzenegger:
He recibido en estos días la noticia de la producción de una película sobre mí que está en manos suyas. Quería comentarle que además de haber nacido en el mismo país, tenemos la misma sangre, ya que usted es un sobrino lejano mío. Como familia y compatriota quería ofrecerle la posibilidad de que nos encontremos en nuestro país con el fin de charlar sobre la película, para darle una visión más enriquecedora de lo que fue para mi vivir mi vida, y ver si en el futuro no puedo acabar yo siendo parte del proyecto. Espero atentamente su respuesta:
A.H

Notas de lectura

El chico sucio
En este cuento la historia superficial puede ser la forma en la que se describe al barrio, tanto históricamente como el contexto actual, su conformación sociocultural y su geografía. La historia profunda se desarrolla entrelazándose con esas descripciones, donde aparece el personaje de el chico sucio como parte de la cotidianidad del barrio, pero que pronto se transforma en un protagonista de la historia, involucrándose en la vida de la narradora, a tal punto que cuando sucede el violento asesinato del niño ella cree que se trata de él y eso, la mantiene inquieta el resto del relato. Como parte de la historia profunda creo que el cuento trata de hacer visibles las problemáticas de la marginación social de una forma bastante cruda, tomando como ejemplo a uno de los tantos niños que viven en la calle y son víctimas de esa marginación, la narradora misma explica que mucha gente se compadece del niño en el subte, pero nadie lo hace realmente como para ayudarlo en serio, y luego es la culpa que ella siente, el no haberlo ayudado en serio cuando pudo y luego cargar con la culpa de lo que le podría haber pasado si era el niño degollado o luego, al final del relato, cuando la madre da a entender que lo había “dado”.
El estilo verbal que utiliza se mezcla entre un modo narrativo directo, donde la narradora introduce el diálogo de los personajes cediéndole voz, con un modo narrativo indirecto, incorporando el diálogo de los personajes a la narración, aunque esto sucede una o muy pocas veces, por ejemplo cuando relata lo que le gritó su madre.
Con respecto a las figuras retóricas, utiliza mucho la metáfora, como por ejemplo cuando se refiere a ella misma como “la loca encerrada en la torre”. También utiliza la hipérbole, cuando describe la casa y dice que en sus pisos encerados podría inaugurar una pista de patinaje. Por último utiliza la elipsis en el diálogo último con la madre del niño, cuando ella le dice que había dado a sus hijos a quien se los había prometido, sin saber de quién se trata, pero se da la sensación de que, dado lo que había pasado con el niño degollado y su posible relación con los santuarios, no se trataba de algo bueno.
La narración se construye por medio de la primera persona, la protagonista de la historia, que describe desde su perspectiva todo lo que va sucediendo a lo largo del relato con lujo de detalles con respecto a sus pensamientos, sentimientos y sensaciones. También hay un uso frecuente de los diálogos. Este cuento tiene elementos del horror y del drama.

La hostería
La historia superficial es en la que se narran los hechos por los que la protagonista va al pueblo, con su hermana y su madre, donde visita a su amiga (de la que está enamorada) y le pide ayuda para llevar a cabo su plan de venganza en la hostería, cuestión que llevan a cabo. La historia profunda es la que implica el hecho de que la hostería fue una escuela de policías en la época militar, y por eso cuando hacen la travesura, terminan escuchando todo lo que parecía ser una escena de aquellos tiempos, como si fuesen fantasmas.
El estilo verbal que utiliza el narrador es un modo indirecto libre, donde el narrador fusiona el modo directo con el indirecto, no otorga la voz al personaje, pero habla desde el interior de ellos.
Como figura retórica utiliza la sinestesia, cuando describe el color de los árboles “musgo aterciopelado”, luego, la elipsis, porque se omite por completo la explicación de por qué escucharon y vieron lo que vieron las chicas, dejándole al lector la intriga, permitiendo que reflexione sobre lo que podría haber sido.
La narración se produce por medio de un narrador omnisciente, que se adapta a los personajes, en especial a la protagonista, pero también lo hace cuando Elena y la empleada descubren a las chicas, nombrándolas de la nada sin sus nombres, sino como ellas las conocían, “las hijas de”. La utilización de diálogo se hace por medio de la narración, sin el característico guion.
El cuento, inesperadamente al menos para mí, resultó ser un cuento fantástico.

El aljibe
La historia superficial es la que se cuenta inocentemente sobre Josefina, al principio, siendo una niña normal, su viaje a Corrientes, y luego todo lo que afloró tras la visita a la casa de la bruja, sus miedos, cómo fue su vida etapa tras etapa y como esos miedos no se iban nunca incluso ya de adolescente. La historia profunda sería, la verdadera razón por la cual la madre, la abuela, y su hermana visitaron a esa bruja, que no se descubre hasta el final, siendo esta la causa de todo lo que le pasa a Josefina, esta es la historia por la que el cuento se titula “El aljibe”, siendo este la primera manifestación del miedo de Josefina, y su última esperanza.
El estilo verbal que utiliza el narrador se mezcla entre un modo narrativo directo donde se introduce el diálogo de los personajes, y un modo narrativo indirecto, donde a veces el narrador domina el relato, incorporando el diálogo de los personajes a la narración.
Como figura retórica utiliza por ejemplo la hipérbole, cuando describe el color del aljibe “la pintura blanca brillaba como los huesos de San La Muerte”.
El narrador es omnisciente, tiene un modo de narrar que va creciendo conforme crece Josefina, al principio es inocente, sabe lo que ella sabe, descubre las cosas mientras ella lo hace y no sabe la verdadera causa hasta que la bruja lo cuenta.
El género de este cuento es fantástico.

martes, 2 de abril de 2024

Notas de lectura

Notas de lectura - “Los asesinos” de Hemingway y “Matar a un niño” de Dagerman

La historia superficial de “Matar a un niño” es la que transcurre entre pueblo y pueblo, las descripciones sobre las cosas que cada familia va a hacer, un domingo agradable y común que no deja de serlo incluso cuando el narrador anticipa lo que está por venir, lo implícito, y esa es la historia profunda, que se entrelaza con los hechos de la superficial ya que son esas acciones las que llevan a la tragedia.

El narrador de “Los asesinos” es un narrador omnisciente, en tercera persona. La historia está construida mediante el diálogo (predomina fuertemente) y la descripción pero no hay pensamientos ni profundización en los personajes. La intriga aparece al principio del relato cuando no se sabe bien qué es lo que pretenden los asesinos pero desaparece cuando uno dice textualmente sus intenciones

El narrador de “Matar a un niño” es un narrador omnisciente también, pero en este caso la historia se construye sin ningún diálogo, solo con descripciones, y la anticipación desde el inicio del relato de lo que iba a suceder. La intriga se va construyendo conforme se avanza con el relato de aquella historia superficial, adentrándose cada vez más a lo profundo, y por eso es que la tensión aumenta cuando se va llegando al momento en el que sucede la tragedia. La elipsis se puede identificar en el momento del relato en el que todavía el accidente no pasó, y en el momento en el que ya había sucedido, ya que se omite esa parte pasando directamente de los pensamientos del niño a “cómo había quedado la escena”, sin nombrar en ningún momento el choque, solo indicios que dan cuenta de lo que está sobreentendido en la obra.

Nota de lectura y entrevista

Nota de lectura - Réplica en Escala de Paula Tomassoni

Se cuentan tres historias dentro del cuento que suceden en el contexto de la dictadura militar. En todas ellas la narradora cuenta cómo vivió ciertos hechos que parecieran ser cotidianos, pero aparecían cosas que no eran normales, por ejemplo, el presidente que había que saludar, cómo se tuvieron que agachar dentro del auto volviendo a casa, y el tiroteo en las afueras del lugar de juegos.
La narración se realiza desde lo más cercano a lo más lejano, empezando en 1982 y terminando en 1976, siendo ella más pequeña cada vez.
Lo que más interesante me resulta es que a través de las tres historias, y por ende cada vez más en el pasado, es más violento el recuerdo. Empieza contando aquel desfile de patín saludando al presidente pero termina contando un tiroteo, y, en el medio, un viaje en auto en el que corrieron peligro.
También me resultó interesante cómo cierra el cuento, “como que no éramos una familia que estaba destinada a desaparecer”, me resulta muy triste que ese pensamiento se le haya atravesado a esa niña, más pensando que seguramente era el de muchos chicos.

Entrevista a mi mamá sobre la cotidianidad en la época de la dictadura

Mi mamá tiene 53 años. En ese momento era una niña. Vivía en un pueblo cerca de Tandil, por lo que no hubieron muchos hechos que en ese momento le hicieran saber que estábamos ante una dictadura. Le pregunté qué recordaba de aquel entonces. Me dijo que no recordaba tantas cosas, pero si por ejemplo que escuchaba a los aviones Mirage pasar por su casa con un ruido ensordecedor. También me contó que su hermano casi va a la guerra, pero que se salvó porque cuando fue a hacerse los estudios tenía el pie plano. Otra de las cosas que recuerda son las noticias que decían que habíamos ganado la guerra, cuando tiempo después se supo que no era así.

Notas de lectura - Autobiografías

Relaciones entre lectura/libros/escritura

Sobre parte 1
Renzi
La primera lectura no se asocia al contenido del libro sino a la emoción. El valor del libro también. A el atribuye la pasión de ese entonces.
Recuerda libros que le generaron esa emoción y su contexto, describiendo las cosas que él destaca en su recuerdo. Hasta llegar al libro (que él compró), el que leyó de forma diferente e intencional, el cual despertó su pasión en la literatura a causa del cuestionamiento de qué es lo que debía decir de él a la chica que se lo pidió prestado.
Cuando leía escribía notas de lecturas sobre los libros, quizá ese fue su primer acercamiento a la escritura. Citas, anotaciones.
Quiere seguir fiel a las antiguas lecturas.
“Escribir cambia el modo de leer”.

Sobre parte 2
Beatriz Sarlo
La teoría literaria ha desplazado el interés de los lectores en el “yo” del escritor, ya que en su obra él se enmascara por la narración. Pero la ficción no es un borramiento completo de la vida.
¿De qué lecturas surgió esa ficción para ocultar esas lecturas y que surja la escritura?

Pedro Mairal
“Autobiografía literaria con el recorrido personal por las palabras y los libros” Escribir a partir de lo leído y su efecto.

Osvaldo Soriano
A partir de la lectura de un autor desarrolla un gusto por escribir de forma similar.

La mayoría habla de o cita algún libro que lo interpeló. Las lecturas de los distintos autores y los libros dejan una huella en ellos. A partir de allí escriben, y a partir de los nombrados (algunos) escriben su autobiografía.
Me atrajo más la autobiografía de Osvaldo Soriano porque la escribe en relación a los gatos. Sus primeros libros, por ejemplo, que nombra junto con la característica de que a sus autores les gustaban los gatos. El día que nació, que escritores paraban cerca de donde nació, ambas cosas incluyen a los gatos.
Luego, más en relación con su escritura y sus experiencias personales habla de como los gatos lo ayudaron en momentos críticos, por así decir.
Y por supuesto, hay gatos en todas sus novelas, incluso uno mientras escribe su autobiografía. Pero él no tiene autobiografía, se la inventarán los gatos dice, mientras él hará lo que la mitología dice que hacen los gatos.

Nota de lectura

El cuento de navidad de Auggie Wren - Paul Auster Me pareció una estructura del cuento con muy poco de estructura, ya que va y viene sobre e...